Las acciones de EE. UU. cerraron una semana volátil y negativa, con el sector tecnológico liderando las pérdidas. El Nasdaq cayó un 2.9%, el S&P 500 retrocedió un 1.6% y el Dow Jones mostró una mayor resiliencia, con una caída del 0.9%. El Índice de Semiconductores de Filadelfia llegó a caer hasta un 20% durante el mes, mientras los inversionistas cuestionaban si las inversiones relacionadas con la inteligencia artificial se traducirán en ganancias a corto plazo. La competencia proveniente de China aumentó la preocupación del mercado, luego de que el lanzamiento del nuevo modelo de Moonshot AI tomara a los inversionistas por sorpresa. Por el lado positivo, la temporada de resultados del segundo trimestre comenzó con una base sólida, con los principales bancos de EE. UU. reportando buenos resultados.
En el frente macroeconómico y de renta fija, los datos de inflación más recientes ofrecieron cierto alivio. Una lectura del IPC inferior a la esperada redujo las expectativas de nuevos aumentos en las tasas de interés por parte de la Reserva Federal. Actualmente, el mercado anticipa aproximadamente 45 puntos básicos de ajuste adicional hasta 2027. Sin embargo, el rendimiento de los bonos del Tesoro a 10 años subió 5 puntos básicos ante el resurgimiento de los riesgos geopolíticos. La escalada del conflicto entre EE. UU. e Irán redujo las probabilidades de alcanzar un acuerdo favorable de alto el fuego. El petróleo Brent subió un 15% durante la semana y superó los $85 por barril.
De cara a los próximos días, la atención del mercado se centrará en los resultados de las principales empresas de infraestructura tecnológica. Google presentará sus resultados esta semana, seguida por Microsoft, Meta y Amazon la próxima semana. Estos reportes podrían convertirse en un catalizador importante para el mercado de acciones, mientras los inversionistas analizan de cerca la monetización de la inteligencia artificial y los futuros planes de inversión de capital. Los resultados de Big Tech serán una prueba clave para determinar si la reciente venta masiva de acciones tecnológicas representa una corrección saludable o el inicio de una reversión más estructural.