Durante la semana del 23 al 27 de marzo de 2026, los mercados financieros de EE. UU. volvieron a mostrar una fuerte volatilidad, marcando la cuarta semana consecutiva de caídas en los principales índices bursátiles. El S&P 500, el Nasdaq y el Dow Jones cerraron entre 1% y 3% a la baja. Al mismo tiempo, el rendimiento del bono del Tesoro a 10 años subió hasta 4.43%, alcanzando su nivel más alto desde julio de 2025, ya que los inversionistas redujeron su exposición a bonos ante la expectativa de tasas de interés altas por más tiempo.
La volatilidad estuvo impulsada principalmente por la escalada del conflicto en Medio Oriente, que generó preocupaciones sobre interrupciones en el suministro y llevó el precio del petróleo por encima de los $100 por barril. A esto se suman una inflación persistente y un ajuste en las expectativas sobre la política de la Reserva Federal, lo que llevó a los inversionistas a reducir las probabilidades de recortes de tasas. El sector de inteligencia artificial continúa en una fase de incertidumbre, con foco en valuaciones elevadas, grandes niveles de inversión y su posible impacto en otros sectores. Al mismo tiempo, el crédito privado también genera preocupación por posibles ajustes a la baja en el valor de los préstamos y su impacto en los mercados financieros.
Los metales preciosos registraron su peor desempeño en más de una década, con el oro cayendo cerca de 15% en el mes y marcando su peor semana desde 2011. Los ETFs de oro registraron salidas cercanas a $11 mil millones, reflejando una rotación fuera de activos tradicionalmente considerados refugio. En contraste, Bitcoin mostró mayor resiliencia, estabilizándose en el rango alto de los $60,000 y volviendo a atraer flujos institucionales.
En la nueva semana, los mercados seguirán enfocados en la evolución del conflicto con Irán, así como en datos económicos clave, como el reporte de empleo (Payroll) que se publicará el viernes.
